La Met Gala volvió a confirmar que la moda es mucho más que ropa: es arte, narrativa y provocación. Entre los momentos más comentados destacaron Madonna, fiel a su estilo enigmático, desatando theories conspirators y Bad Bunny, quien convirtió su aparición en toda una historia visual con un look tan inesperado como memorable.
Una noche donde cada detalle habló por sí solo y donde la verdadera tendencia fue atreverse a ser diferente.




